jueves, 29 de diciembre de 2011

3. El origen de la Biblia

Su origen es único
Nadie puede negar que la Biblia es única por la forma cómo se originó. Coge un libro cualquiera, y observa cómo se realizó. Normalmente ocurre así: alguien decide escribir un libro; y lo hace imprimir. Si es un libro en el que colaboran varios autores, primero se reunirá, pensaran un plan que diga cómo se presentará el libro, determinaran las aportaciones que cada uno hará; también habrá uno o mas redactores que harán un todo coherente de cada una de las aportaciones.
     Pero, en este aspecto, la Biblia es totalmente única, fue escrita por unos 40 o más escritores ¡que no habían hecho previo convenio entre ellos! Esto difícilmente pudo ocurrir, pues escribieron el libro, cuando menos, en 1.500 años o quizá muchos más.
     Es un milagro como la Biblia fue creciendo lentamente en 50 generaciones o más. Sin un plan visible, siglo tras siglo, fueron añadidas unas partes a otras hasta que la biblia estuvo completa.

En el Monte Sinaí
     Al decir que las partes más antiguas de la biblia al menos tienen 3.400 años, entendemos que la Biblia en cierto sentido tuvo su origen cuando el pueblo de Israel, tras su marcha de Egipto, llego al monte Sinaí. Su guía Moisés, subió al monte y allí permaneció cuarenta días y después otros cuarenta, y hablo con Dios, que le mando que escribiera la ley:
     “y Dios dijo a Moisés: escribe tú estas palabras; porque conforme a estas palabras he hecho pacto contigo y con Israel. Y él estuvo allí con Dios cuarenta días y cuarenta noches; no comió pan, ni bebió agua; y escribió en tablas las palabras del pacto, los diez mandamiento.” (Éxodo cap. 34, vs. 27-28)

     Moisés ya había recibido un encargo semejante anteriormente (Éxodo 17:14); y también en el  Sinaí, antes de su encuentro con Dios, escribió por propia iniciativa todas las palabras de Dios en lo que se llama “el libo del pacto (éxodo 24:4-7). Asimismo, en el posterior viaje del desierto (durante 40 años), leemos que Moisés describió las aventuras del pueblo (Números cap. 33:2), y puso por escrito en un libro sus leyes (Deuteronomio 31:9, 19, 22, 24-26).

Autores muy diferentes
     Quienes escribieron la Biblia procedían de diversos ambientes y culturas. Fueron entre otros Moisés (político, educado en la sabiduría egipcia), Josué (general militar), Salomón (rey), Amós (pastor, Nehemías (cortesano), Daniel (primer ministro), Pedro (pescador), Lucas (médico), Mateo (recaudador de impuestos), Pablo (rabino), etc.
     Escribieron en lugares diferentes y en circunstancias diversas. Moisés escribió en el desierto, Jeremías en la cárcel, David en el campo y en palacio, Pablo en la prisión, Lucas de viaje, Juan como desterrado en Patmos, otro bajo tensión de expediciones militares. Escribieron bajo diferentes disposiciones de ánimos: unos en tristeza, otro en gozo; lo hicieron en diferentes partes del mundo: Asia, África y Europa; en tres idiomas: el Antiguo Testamento, en su mayoría en hebreo, y pequeñas partes del mismo en arameo; y el Nuevo Testamento en griego.

El origen del Antiguo Testamento
     De estas diversas fuentes y épocas surgió un solo libro. Cuando murió Moisés estaban concluidas las cinco primeras partes; a estas añadían un par de rollos al reinar David; En tiempos de Esdras, poco después de la cautividad babilónica, el Antiguo Testamento, letra a letra, palabra a palabra, frase a frase, estaba casi concluido. Cuando estuvo listo, cuatro siglos antes de nuestra era, ya había surgido un libro que aún hoy se conserva intacto. El respeto a este A.T. era tan grande que, como dijo el historiador Flavio Josefo, nadie durante siglos se atrevió a añadir o quitar algo del mismo.

El origen del Nuevo Testamento
     El origen del Nuevo Testamento quizá es más portentoso que el del A.T. Jesucristo mismo, según sabemos, jamás escribió una línea como revelación divina, y sus discípulos, como buenos israelitas, sin duda se habrían retraído del temerario pensamiento de añadir ni una sola palabra al Antiguo Testamento. Incluso 50 años d.C. es probable que aún no se hubiera escrito una sola letra del Nuevo Testamento. Pero entonces ocurre el milagro, Sin plan previo surgen las partes del Nuevo Testamento escritas por diferentes personas, a veces distantes entre sí. Aquí nace una biografía de Cristo; allí una carta; más allá un ensayo estupendo (como la carta a los hebreos); en otro lugar surge una obra profética (el Apocalipsis).
     Estas porciones circulan y son reunidas por grupos de cristianos que apenas tienen problemas acerca de qué libros pertenecen realmente a esta colección y cuáles no; su respeto a lo escrito es tan grande que el N.T. enseguida es reconocido como tal por casi todos, y apenas nadie se atreve a añadir o quitar algo del mismo.

La Biblia actualmente
     Hoy día encontramos lógico poder ir a una librería y compra una Biblia impresa. Pero no siempre fue así. Durante siglos los cristianos debieron contentarse con que les leyeran la Biblia en las iglesias porque (al no existir la imprenta y además porque la Biblia no era para el pueblo) había muy pocas Biblias, y estas dependían de los amanuenses que las copiaban. También los judíos tuvieron que conformarse con la lectura de sus santos rollos de la ley en las sinagogas.

      Desde que Gutenberg inventó la imprenta, se imprime y encuaderna como cualquier otro libro. Antes, fue grabada sobre la madera, sobre la piedra, sobre tablilla de barro y láminas de metal. Escribieron sobre la corteza de juncos secos (papiro), sobre tela y pieles de animales muy curtidas (pergamino). Hoy, está grabada  en soportes informáticos de todo tipo, en sistema Braille etc.…

(Imprenta de Gutenberg)

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